Michael Jordan y la cláusula “Por el amor al juego”

Los Chicago Bulls hicieron todo lo posible por contentar a Michael Jordan. Contrato tras contrato los Bulls ofrecieron a His Airness todo lo que este pedía, incluso uno de las cláusulas más curiosas introducida en la historia de la NBA en una negociación. Hablamos de la cláusula “Por el amor al juego”.

Cuando la mayor estrella de la historia del baloncesto se sentaba a negociar sus contratos, todo lo que pedía y todo lo que permitía la NBA con su límite salarial y demás normas aplicables, era ofrecido al mítico 23 de los Chicago Bulls.

Jordan batió en su época todos los records económicos posibles (33 millones de dolares en 1998) en base a contratos estratosféricos pero no era dinero todo lo que solicitaba el escolta del equipo de la Ciudad del viento.

Pidió algo más… algo diferente y simple pero que tenía más implicaciones de las que podían parecer a primera vista.

Jordan firmando contrato

Jordan pidió que se incluyera en su contrato una cláusula llamada “por el amor al juego”

Esta estipulación consistía en que “por el amor al juego” Michael Jordan podría jugar al baloncesto siempre que quisiera… sin límites.

Su presencia en canchas de baloncesto no sólo se limitarían a sus compromisos en la NBA con los Chicago Bulls sino que podría jugar al baloncesto (sin carácter profesional) siempre que quisiese.

Por ejemplo todo partido de exhibición o todo partido en el que quisiera jugar podría hacerlo sin tener que pedir autorización alguna a los Chicago Bulls.

Esta petición que parece tan normal… tan obvia… de Jordan,  no suele ser permitida por muchos de los equipos de la NBA ya que de esta forma previenen que sus jugadores tengan sobresfuerzos o que puedan lesionarse en partidos fuera de la competición.

En cuanto a la práctica de otros deportes fuera del baloncesto, en general todavía están más restringidas las actividades físicas-deportivas que puedan conllevar algún tipo de riesgo físico o lesión.

En conclusión, Michael Jordan tan sólo pidió jugar al baloncesto cuando el quisiera… ¿Quien le iba a poder prohibir algo así a su majestad?

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